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Colgadores de botijos del camp d´Elx

La física, la termodinámica, la respuesta de los materiales minerales transformados, las condiciones climáticas y ambientales, la eficiencia energética, en definitiva la perfección hecha realidad.

Si tenemos que elegir una definición de botijo nos quedaríamos con esta: «vasija de barro cocido poroso que se usa para refrescar agua. Tiene una base redonda y un vientre abultado que se estrecha en la parte superior donde se encuentra el asidero por el que se sujeta la botija o botijó (botitjó). A un lado del asa se encuentra la boca por la que se procede al llenado mientras que en el lado opuesto se halla el pitorro o pitón por el que se desliza el chorro de agua al beber de él.» Ese asidero o asa es lo que describimos en esta publicación.

Figura 1. Botijo o «botitjó» colgado con azulejo decorado. Fuente Rosa Brotons.

En en camp d´Elx se conoce también como canteret y saciaba la sed de los habitantes de les faenetes, viviendas típicas del campo de Elche con una estructura y distribución también eficiente desde el punto de vista energético y natural que explicaremos en otra publicación.

Nos cuentan que en el interior de las casa había un «cantareller«, era una repisa o leja construida con los mismos materiales que las paredes, donde se ponían normalmente dos botijos con agua, allí «suaven» y la humedad quedaba en el cantareller sin caer al suelo. El botijo que se colgaba en la porchada, al sudar le caía una gota al suelo y en algunas casas para aprovechar esa gota se ponía bajo una maceta con una planta, si no se ponía la planta el agua caía al suelo y se hacía un «roal de llimac» (mancha de verdín)

Precisamente en la porxà se colgaban los botijos en estos bonitos colgadores, a los que detrás se adosaba una manisa que protegia la paret de l’umbrall de la humitat del canteret penjat.

Existía otra forma de colgarlo y era hacerlo en un trozo de rama con forma de «V» a modo de colgador, se sujetaba la rama a una cuerda del techo o viga, como por ejemplo las figuras 2 y 3. Concretamente la 3 también se usaba para colgar un caldero metálico a una rama de la higuera para collir bacores, la cuerda a la rama y del asa del caldero el gancho en «V».

Figura 2. Observamos un botijo que colgaba del techo de una porxà, imagen cedida por su propietaria que explica que la madera usada era de higuera.
Figura 4. Otro tipo de botijo «botitja» colgado con cuerda. Fuente @fontdeleguey.
Figura 3. Colgador de botijo de madera en el que aún se conserva un trozo de cuerda. La madera posiblemente sea higuera. También se usaba para «collir bacores».
Fuente Rosa Brotons Brotons de su casa en Algorós.
Figura 5. Colgador y botijo de grandes dimensiones, tipo ánfora, con doble asa y boca amplia «canteret«. Fuente @fontdeleguey.

Existían colgadores de uno, de dos y hasta de tres en las casas mas grandes y por ende mayor habitadas, toda una infraestructura dedicada a saciar la sed de sus moradores. A continuación figuras 6,7 y 8.

En caso de no colocar azulejo, aparte de humedecerse la pared, se podía llegar a formar un hueco o agujero de tanto rozar el botijo con el yeso o enlucido.

Figura 9. Recuerdo del colgador de una colaboradora.
Figura 10. Colgador con hueco en la pared.

Per a beure aigua fresca, canteret penjat sempre en l’umbrall, botitjo, damunt de la taula, dins de la casa i botitja, per a beure en el bancal, sempre acompanya al llaurador en la seua faena.

A continuación y para terminar mostramos unas imágenes con parte de los colgadores que nos hemos encontrado por nuestras visitas al camp d´Elx y también con fotos que nos han hecho llegar amigos y colaboradores. A continuación de arriba a abajo y de izquierda a derecha, figuras 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17 y 18.

El secreto del mecanismo del botijo: por qué mantiene fría el agua más tiempo.

En 1990 Gabriel Pinto y José Ignacio Zubizarreta, profesores de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) se pararon a pensar y dibujaron sobre una pizarra la fórmula que descubre el efecto refrescante del agua en el interior de un botijo. Tal repercusión tuvieron sus estudios que se publicaron en 1995 en un artículo de la revista estadounidense Chemical Engineering Education.

Lo interesante de un botijo es que enfría el agua en su interior. Los materiales cerámicos con los que está hecho, son muy porosos, permitiendo intercambio de gases entre interior y exterior. Las capas más externas del agua que contiene un botijo, es decir, las que están en contacto con el aire, sufren de manera natural un proceso de evaporación. Así, las moléculas de agua en estado líquido rompen los enlaces que las mantienen unidas y pasan a estado gaseoso. La rotura física de estos enlaces implica haber realizado una fuerza o más bien un trabajo, para lo que necesitan haber realizado una absorción de calor. De esta forma, al evaporarse el agua del botijo, las moléculas que escapan lo hacen “robando” calor de la superficie del líquido, es decir, extraen el calor del interior del botijo transportándolo al exterior y enfriándolo el interior en su conjunto, motivo por el cual el agua del interior del botijo siempre está fresca.

Fuentes y agradecimientos